Mucho más que una mezcla de bebidas, un cóctel supone el resultado de la destreza en una mezcla equilibrada de ingredientes. Una consideración de vanguardia que, sin embargo, está en deuda con un pasado mucho más convulso. Y es que, detrás de una receta de coctelería clásica, ya no está solo la mano del bartender. […]

Mucho más que una mezcla de bebidas, un cóctel supone el resultado de la destreza en una mezcla equilibrada de ingredientes. Una consideración de vanguardia que, sin embargo, está en deuda con un pasado mucho más convulso. Y es que, detrás de una receta de coctelería clásica, ya no está solo la mano del bartender. Hay, además, una gran deuda con un pasado responsable de convertir lo que fuera, en tiempos, un brebaje en un auténtico cóctel de culto.

No nos damos cuenta, pero cuando sostenemos entre las manos un cóctel de factura clásica también sujetamos en ella una amalgama de historia, gentes y anécdotas que son responsables o víctimas de que esa receta haya perdurado en el tiempo. Porque, así lo desconozcamos, cada cóctel encierra dentro de sí una auténtica crónica de episodios diversos que, así nos suenen a leyenda, forman parte de un pasado culpable de que podamos disfrutarlas en el presente.

Leyes secas, golpes de suerte, clandestinidad, copas burbujeantes, inspiraciones o meras casualidades; cine, seducciones y despechos… todos estos factores y muchos más han puesto, a lo largo incluso de siglos, su granito de arena para convertir algunos cócteles en auténticos mitos de las barras.

Cócteles de cine: Gin Rickey en "El gran Gatsby"

Inmortalizados incluso en el cine, ciertos cócteles tienen su propia página en la historia del hombre

Unas recetas que forman parte de la coctelería clásica y que, lejos de caer en el olvido, recobran y conquistan el lugar que les pertenece en la actualidad como auténticos símbolos.

LA GINEBRA, PROTAGONISTA DE CÓCTELES INDISPENSABLES DE LA HISTORIA

Y si la historia de la coctelería cuenta con algunos cócteles míticos que se han esculpido en las Biblias cocteleras, de entre todas ellas llama la atención el lugar privilegiado que ocupa la ginebra como ingrediente indispensable de su elaboración.

Un destilado que ha acompañado desde el principio la leyenda de muchos de esos cócteles que hoy saboreamos y que, como no podía ser de otra manera, forma parte de cuatro de los cócteles icónicos que no solo han sobrevivido a lo largo del tiempo sino que, además, continúan siendo actualidad.

Negroni

Cócteles míticos con ginebra: Negroni

Un cóctel fruto de una noble casualidad. Y es que, según cuenta la leyenda, la receta que conocemos del Negroni se la debemos a un Conde italiano que así se apellidaba. Un accidental promotor de una receta propia basada en el que era su cóctel favorito: el famoso «Americano», protagonista de las barras más selectas en la Florencia de comienzos de 1.900. Quizás fruto del aburrimiento o, simplemente, con la intención de probar algo diferente; el Conde de Negroni le pidió a su barman de cabecera una modificación en la fórmula original: cambiar la soda por ginebra, y la clásica tira de limón por una de naranja.

Casi un siglo más tarde, es esa fortuita rodaja de naranja uno de los símbolos por excelencia de esta receta (formada por tres partes de ginebra, tres de vermut rojo y tres de Campari agitados con mucho hielo y firmeza).

Gin Fizz

Brockmasn Gin Fizz

Bebida de inspiración para escritores, el Gin Fizz es uno de los cócteles con más adeptos en Estados Unidos desde los tiempos de la Ley Seca. Algo que no es fruto de la casualidad, sino más bien de la mera tradición: en aquellos locos años 20 en los que la restricción imperaba, este cóctel pasaba (aparentemente) por un refresco. Una coartada que permitió a muchos disfrutar de su carácter refrescante y que, para otros, era clave para esconder el sabor de los entonces destilados de mala calidad. Hoy por hoy, es una propuesta perfecta para quienes busquen disfrutar de un cóctel efervescente en los meses cálidos.

Para elaborarlo al estilo Brockmans, nada como descubrir nuestra receta.

French 75

Cócteles con Brockmans: Brockmans French 75

Un clásico que no solo brilló con luz propia en las barras desde la primera década de 1.900 hasta la posguerra; sino que, además, quedó inmortalizado para siempre gracias al celuloide. Y es que es tal el peso histórico del French 75 que, incluso, cuenta con su minuto (o varios) de gloria como «parte del reparto» de la película «Casablanca». Un papel casi principal que eternizaría Humphrey Bogart al elegirlo como su cóctel de referencia en ese Rick’s Café que solo existió en la ficción.

Si bien la receta no ha variado con el paso del tiempo aunque sí se ha reinterpretado, no se puede decir lo mismo sobre sus orígenes. Unos que, hoy todavía, son motivo de disputa: mientras para unos su autoría pertenece a un célebre barman parisino (que le habría puesto este nombre al cóctel en honor al cañón francés más eficiente de la I Guerra Mundial, el 75), para otros su creador sería un bartender de Nueva York.

Gimlet

BROCKMANS GIMLET

BROCKMANS GIMLET

El cóctel mimado del cine negro. Uno que, como parte de su leyenda, perpetuará la duda de si se trata de una herencia de un médico de la Marina Real Británica (que lo creó de manera rudimentaria para facilitar a las tropas inglesas la ingesta de vitamina C) o, bien, un paliativo para la sed de un grupo de carpinteros. Sea como fuere, lo cierto es que su carácter marcada y deliciosamente ácido lo han consolidado con el paso de los años como un cóctel de referencia para quienes buscan un trago refrescante y con personalidad.

Un clásico entre los clásicos que podemos elaborar con dos partes de ginebra (unos 50 cl.) y una de zumo de lima Rose’s. Una receta sencilla y elegante que dista mucho (en delicadeza) de sus inicios.

Así, la próxima vez que pidas un cóctel con ginebra, recuerda estas cuatro recetas que suponen un auténtico emblema. De pasado, de vanguardia pero, sobre todo, de sabor.