Gastronomía

Brockmans, inspiración de la carta de Cabaña Marconi

Desconectar de la ciudad, entrar en contacto con la naturaleza y, ¿por qué no?, disfrutar de la gastronomía. A priori, suena a plan perfecto. Lo es todavía más cuando está a unos pocos minutos de Madrid, y tiene nombre propio: La Cabaña Marconi. Un enclave culinario que ha encontrado en Brockmans la inspiración para uno de sus postres.

Podría llamar a error, pero tan solo conociendo su ubicación saldremos de dudas. Cabaña Marconi no nos obliga a realizar un trayecto complicado, o a lidiar con carreteras secundarias. Es un auténtico oasis, sí. Pero  mucho más cerca del mundanal ruido de lo que puede parecer. Y es que, a pesar de su planteamiento, esta burbuja de calma y sabores está en El Encinar de los Reyes. A pocos minutos de Alcobendas. A un auténtico tiro de piedra de Madrid. Un lugar perfecto para entregarse al deleite de los placeres culinarios, sin prisa y disfrutando de una atmósfera única.

Como su nombre indica, Cabaña Marconi es precisamente eso: una cabaña. Un refugio de vanguardia en el que cristal y madera se combinan para que no existan barreras visuales con su entorno. Un restaurante con claros tintes nórdicos que, incluso, cuenta con una chimenea para crear ese ambiente de hogar tan especial en las noches de invierno. Nada de todo esto es baladí. abaña Marconi es el espacio más personal de su chef y creador, Marcos Olazábal Janson. Un cocinero que ha plasmado en esta burbuja de calma y naturaleza buena parte de su carácter.

Cabaña Marconi Alcobendas

Y si Cabaña Marconi ya sorprende por su apariencia, lo hace todavía más en su interior. Glamour y cercanía se conjugan en una atmósfera que incita a entrar, a quedarse y a disfrutar. Un espacio en el que tablas de surf, libros de viaje y detalles múltiples nos hacen sentir su espíritu acogedor desde el principio. Como una auténtica insinuación a quedarnos sin mirar el reloj. Con una auténtica explosión de luminosidad para disfrutar de la experiencia.

LA COCINA DE CABAÑA MARCONI, SU SEÑA DE IDENTIDAD

Está claro que la puesta en escena de Cabaña Marconi seduce. Pero lo hace todavía más la propuesta gastronómica creada con mimo por Olázabal Janson. Un chef que no solo ha plasmado en el espacio sus fuentes de inspiración, tan dispares como pueden ser sus visitas a Biarritz o los ríos de Laponia. Además, la cocina de su cabaña es una increíble fusión gastronómica. Una en la que su infancia se conjuga con su alma viajera adulta. ¿Cómo? Combinando en la carta recetas reinterpretadas de la cocina escandinava de su madre con manjares mucho más próximos, como pueden ser las anchoas de Santoña o la burrata italiana.

Cabaña Marconi en Alcobendas

Y si lo singular de su cocina no es suficiente, vamos a añadirle un ingrediente más. Y es que, lejos de encontrar una carta al uso, Cabaña Marconi es singular incluso para presentar sus platos. No encontraremos una lista interminable de propuestas culinarias, no. Lo que sí haremos es toparnos con una serie de relatos cortos para narrarnos cada plato. Una manera original y diferente de contagiarnos de los perfumes, los sabores y los recuerdos de un chef que condensa, temporada tras temporada, su pasado y su presente en cada uno de ellos.

Una oportunidad constante de disfrutar con los cinco sentidos de viajes ajenos que, bocado tras bocado, podemos llegar a hacer nuestros.

BROCKMANS, INSPIRACIÓN DE UNO DE LOS CLÁSICOS DE CABAÑA MARCONI

Desde hace unos meses, Cabaña Marconi cuenta con un plato muy especial en su álbum de historias. Nos referimos a uno de sus postres clásicos, la mouse de limón. Uno de los imprescindibles para quienes quieren saborear plenamente la experiencia de visitar este restaurante. Sin embargo, esta receta ha cambiado para ofrecer a los comensales una experiencia todavía más singular. Una en la que Brockmans Gin tiene un protagonismo singular.

Charlamos con Marcos Olazábal Janson para conocer más de esta propuesta. Pero, sobre todo, para entender cómo Brockmans Gin fue fuente de inspiración para hacer de su mouse de limón un postre todavía más delicioso.

Marcos Olazábal Janson chef de Cabaña Marconi

¿Qué te inspira nuestra ginebra? Durante la sobremesa, Brockmans es la sorpresa más inesperada para los que todavía no conocen la marca. Disfrutan de Brockmans tanto los sibaritas habituales del gin tonic, como quien no está acostumbrado a tomar ginebra porque es diferente.

¿Por qué la has utilizado para este plato? Nuestra mouse de limón es ya un clásico de Cabaña Marconi. La receta con Brockmans Gin nació por casualidad. Durante una cena, llegado el momento del postre, muchos comensales dudan si pedir uno o tomar una copa. La versatilidad de Brockmans Gin nos animó a probar algo divertido que pudiera satisfacer a unos y a otros. Y el resultado ha sido un éxito rotundo.

¿Cómo definirías el plato que has creado? Es un postre diferente, gracias al equilibrio entre cítricos y matices frutales. Consigue seducir el paladar, ofreciendo una experiencia única y refrescante.

¿Nos darías la receta de este postre? Cada receta de Cabaña Marconi guarda secretos que no podemos desvelar. Lo que puedo decir es que no utilizamos gelatina de gin tonic porque nuestra mouse de limón con Brockmans no lleva tónica. La textura de la mouse queda inalterada, algo que sorprende a quienes lo disfrutan. Los arándanos los añadimos al final. Es, en realidad, la personalidad del sabor lo que gana infinitos matices gracias a Brockmans Gin. ¡Y no puedo desvelar más!

Está claro: poder saborear esta propuesta de Olazábal Janson solo puede hacer en un lugar. En su casa, en ese refugio de cristal que emerge entre un encinar y que gana enteros cuando cae la noche.

Un lugar, Cabaña Marconi, que tiene el secreto de este postre con tanta personalidad como Brockmans Gin. El único lugar, realmente, donde poder saborear los matices de esta delicatessen para sibaritas.