Es la clave de la elaboración de cualquier ginebra. El proceso que determinará sus características e, incluso, su denominación. Una razón de peso para conocer los diferentes tipos de destilaciones que se aplican a este destilado. Uno que no puede llamarse ginebra si en el proceso de destilación no cuenta con el alma de esta bebida: el enebro.

Para entender el peso que los distintos tipos de destilaciones tienen en la ginebra no hay más que remontarse a los años de la Ley Seca. Una época en la que la prohibición disparó el ingenio de quienes elaboraban alcoholes de manera clandestina. Dado que destilar de manera formal era ilegal, se idearon todo tipo de sistemas para ello. Unos rudimentarios y domésticos que han dejado para el recuerdo anécdotas tan simbólicas como la elaboración de ginebra en una bañera.

Estas alternativas no solo procuraban un mal sabor a la bebida, motivo que dio lugar a un auténtico despertar creativo de los bartenders de entonces. Algo de lo que dan debida cuenta buena parte de las recetas de coctelería clásica nacidas en aquella época que, todavía hoy, disfrutamos. Además, la mala calidad de este tipo de alcoholes destilados sin control supusieron un auténtico problema de salud en la época.

Esta anécdota nos sirve para ser conscientes de la importancia que los distintos tipos de destilaciones tienen en la elaboración de la ginebra. Un proceso responsable de mostrarnos, en gran medida, el alma de este destilado.

CLAVES DE LA DESTILACIÓN DE LA GINEBRA

Lejos de ser una parte más en la elaboración de la ginebra, los tipos de destilaciones son fundamentales para definir las características de la bebida. Unas que vienen dadas por cómo se lleva a cabo la destilación, independientemente de lo que en esencia supone. Es importante entender que destilar consiste en separar por medio de calor una sustancia volátil de otras fijas. Un punto de partida del proceso que, gracias al enfriado del vapor, permite reducirla nuevamente a líquido gracias a la condensación.

La principal finalidad de la destilación es aislar el componente más volátil de forma pura. Una manera de eliminar otros elementos, como el agua o la glicerina, para conseguir un alcohol de mayor calidad. La necesidad de destilar la ginebra tiene el germen en el ingrediente del que se obtienen sus alcoholes. Y es que estos provienen de granos de cebada, maíz o centeno que se han fermentado antes de pasar al alambique. El auténtico encargado de extraer su carácter alcohólico.

El peso del alambique en los tipos de destilaciones de ginebra

Alambique para destilar ginebra

El alambique, su sistema de condensación y de extracción son vitales en la elaboración de la ginebra. No solo porque de su buen funcionamiento depende la base de la bebida sino porque, además, elegirlo correctamente es fundamental para el éxito de su sabor. Antaño, los distintos tipos de destilaciones de la ginebra se llevaban a cabo en alambiques de hierro. Un material que podía contaminar la mezcla o aportarle, incluso, sabores poco deseados. Aunque era una práctica más propia del whisky que de otros destilados, también era frecuente encontrar alambiques de cobre. Con el paso de las décadas, el acero inoxidable se ha convertido en el material estrella para este tipo de sistemas.

A pesar de esta modernidad, la tradición también se mantiene. Una apuesta por no renunciar a ese carácter artesanal propio de los alambiques de cobre. Por eso, la destilación de Brockmans se elabora lentamente en uno con cien años de antigüedad. Las ventajas que este material presenta para los distintos tipos de destilaciones son fundamentales en su sabor. No solo tiene la capacidad de absorber partículas procedentes de la fermentación, como el azufre o la levadura. Además, presenta unas propiedades conductoras del calor que facilitan el calentamiento de la mezcla y el enfriamiento de los vapores.

Dos aspectos que, lejos de ser secundarios, repercuten de manera directa en el mayor protagonista de nuestra ginebra: su sabor.

TIPOS DE DESTILACIONES DE LA GINEBRA

Como decíamos, son los distintos tipos de destilaciones de la ginebra los que marcan las características de cada destilado. Y es que, a pesar de que el proceso de destilación es en esencia el mismo, en las particularidades es en lo que reside la personalidad de cada ginebra.

Gin holandés o Geneva

Uno de los tipos de destilaciones más antiguos que existen. Consiste, fundamentalmente, en destilar un tercio de malta aplastada, fermentada y rectificada para obtener una bebida de baja graduación alcohólica. A este primer alcohol se le añaden los aromatizantes y saborizantes antes de proceder a una segunda destilación. La bebida resultante cuenta con entre 42 y 44 grados alcohólicos, aromas de cereales y un cuerpo fuerte.

Destilación de Brockmans Gin

Gin distilled

La principal diferencia con respecto a la anterior bebida es que los aromas y sabores no se añaden como tal. Lejos de ello, los botánicos aromatizan el alcohol de origen agrícola antes de pasar a ser destilados. De esta manera, se integran en él. El ingrediente imprescindible para este proceso de aromatización son las bayas de enebro. Unas sin las que la ginebra, simplemente, no puede serlo. Su grado de alcohol debe ser, como mínimo, de 37,5.

London Gin

También conocida como London Dry Gin por dejar un gusto seco en la boca. De los tipos de destilaciones de la ginebra, es la más conocida. Además de ser astringente, una de sus principales características es la absoluta ausencia de cualquier colorante, edulcorante o aromatizante como añadido la fórmula. En lugar de ello, los botánicos que forman parte de una determinada receta se maceran durante un tiempo determinado en el alcohol antes de pasar a ser destilado. Para terminar, el alcohol se mezcla con agua. Su grado mínimo de alcohol es 37,5.

Tres tipos de destilaciones diferentes que marcan la personalidad de los distintos tipos de ginebras.

Una suma de alquimia, sabores y física que nos regalan el sabor de cada gin tonic.